Ciclicidad y crisis de las democracias.
Una reflexión sobre los tiempos que vivimos.
Hace ya unos 15 años aproximadamente recuerdo haber leído la afirmación de que nuestra realidad concreta no es lineal si no más bien es cíclica.
Tal afirmación estaba sustentada en la sabiduría antigua. El conocimiento de que si bien el pasado ya es pasado y en el presente están las semillas del futuro, traía además la sugerencia de que en realidad vivimos en una esfera o dimensión de existencia en donde los eventos se repiten cada cierta cantidad de años. No de igual manera, más bien como una potencialidad.
Esa potencialidad está supeditada a los aprendizajes de la humanidad, y al karma acumulado a nivel personal, comunitario y colectivo.
Esta afirmación iba más allá; los eventos de la primera mitad del sigo XX están sujetos a repetirse si no prestamos suficiente atención y ponemos salvaguardas.
La primera y Segunda Guerra Mundial fueron eventos devastadores y desgarradores y sucedieron no hace mucho (si, porque incluso aún hoy hay gente viva que vivió esos tiempos de horrores).
La línea de desenvolvimiento de esos tiempos estuvo marcada por la proliferación de personalidades autoritarias y carismáticas que supieron aprovechar las profundas crisis de sus países. O más bien diría que fueron su consecuencia. Surgieron como producto encarnado de un sentir social colectivo.
Este factor es importante para vislumbrar que esa sugerencia de ciclicidad si tiene asidero porque hay ciertas características de la historia que se están repitiendo. Los países se están rearmando (Europa y Asia principalmente) a raíz del conflicto Ruso/Ucraniano, y las tensiones en China, Taiwan, Japón, las Coreas, etc. La guerra y genocidio en Palestina y el apoyo irrestricto de USA, ignorando el pronunciamiento de la CIJ y las leyes internacionales para la protección de civiles inocentes, hace tambalear los cimientos que de alguna manera sostienen el delgado hilo del mundo. Muestra una realidad cruda de una humanidad violenta que nos lleva hacia un posible conflicto mayor.

Las sociedades se encuentran más divididas y profundamente reactivas. El efecto en cadena de lo que suceda en cualquier lugar del mundo nos afecta a todos debido al globalismo. Chile es un país dependiente en materias primas y comercio internacional. En las últimas décadas deshizo y vendió mucho de su capacidad industrial, manufacturera, y la proliferación de la vida en ciudad ha mermado la capacidad agrícola del país que ha dejado una parte importante de su capacidad actual a la exportación internacional, limitando la capacidad de una soberanía alimentaria a nivel local.
El riesgo de una crisis global a corto y mediano plazo es una realidad latente. Sin embargo los ciclos pueden cambiar porque el ser humano tiene esa innegable capacidad. Si no es a nivel global, puede ser a nivel local e individual.
En ese sentido, por minúsculo que pudiera parecer lo que tú o yo podamos hacer, es sin embargo crucial. Porque el mundo está compuesto de individuos, como tú o yo, y de cada uno de nosotros se gesta el destino del globo. A nivel local, comunal, regional, de país, continental y mundial.
Podemos partir por elevar nuestra voz contra cualquier tipo de autoritarismo, y merma de las libertades fundamentales, que es una de las primeras cosas que sufren al surgir gobiernos autoritarios.
Hay que prestar atención a las señales.
Hoy en día las rrss son un arma de doble filo. Se han vuelto un espacio válido de opinión sin embargo se usa para exaltar las opiniones y grupos similares. Hay que aprender a no cancelar una opinión distinta y ver más allá de nuestro ombligo.
Manifestar nuestro parecer con respeto y mente abierta.
La solidez de una democracia es cuando tod@s tenemos espacio. Los extremos existirán pero disminuidos si una gran mayoría de nosotros somos capaces de permanecer equilibrados y abiertos de mente, respetuosos y empoderados en nuestros derechos.
La ciclicidad es una potencialidad más no una Ley inmutable. La sabiduría antigua propone también que el ser humano tiene la capacidad de guiar su propio destino. En esto creo firmemente.
Gracias por leer.
Si te gustó este artículo, puedes apoyarme haciendo una donación o aporte voluntario en mi página de Kofi https://ko-fi.com/aaronsepulveda
Con los mejores deseos de felicidad, paz y templanza,
Aarón
