De la reactividad a la mera consciencia
Como la meditación nos acerca a ser mas conscientes y felices
En nuestro diario vivir pasamos por innumerables momentos, y detrás de éstos hay una u otra acción que nos ha llevado a experimentarlos de manera saludable o perjudicial.
Lo que define que es saludable o perjudicial es el estado de la mente al vivir tal o cual situación. Si ante un evento en específico sentimos miedo, ira, odio, pena, etc. —y sin reflexionar o auto observarnos— procedemos a actuar sin más en base a esas emociones fuertes, eso es reacción. La mente reactiva no filtra, simplemente actúa como un impulso, y debido a que detrás hay emociones intensas como la ira o el odio que su característica es la destrucción (la ira engendra ira, y rompe la tranquilidad interna y externa), sus resultados serán perjudiciales. Alguien podría salir dañado, si ese enojo es lo suficientemente fuerte como para secuestrar la voluntad y asestar un golpe, por ejemplo.
La mente reactiva es normalmente la que predomina. Esto es así porque nadie nos ha enseñado a gestionar nuestras emociones. Somos una generación y serie de generaciones sin una educación emocional como base, teniendo que aprender desde el ensayo y error que algunos comportamientos son dañinos y sin embargo, permanecemos carentes de herramientas que nos permitan saber como trascender esos comportamientos perjudiciales. Aún más allá, nadie nos enseñó a entrar en contacto con nuestro ser íntimo; el mundo psicoemocional que esta operando 24/7, la raíz de todo lo que somos e identificamos.
En esta ausencia generalizada de gestión emocional, precisamos urgentemente de herramientas efectivas para auto-conocernos y abrir las posibilidades para ser felices y vivir en tranquilidad, paz, armonía, en todos los niveles, en donde el nivel fundamental, fundacional, es la consciencia.

La consciencia se le puede definir como la facultad de conocimiento de uno mismo y también de la realidad circundante. Ambas están íntimamente interrelacionadas. La apreciación que cada persona tiene de si misma y de su entorno es un mundo per se.
Por lo anterior la mera consciencia es un ángulo que nos sirve para “limpiar” la visión que tenemos de las cosas. En esto la meditación tiene un rol fundamental como herramienta para el desarrollo de la consciencia plena; nos invita a permanecer en el presente, donde existen todas las posibilidades; nos permite silenciar, gradualmente, el barullo interno, la mente discursiva o piloto automático, que es la mente reactiva, para dar paso a una mera observación desde todos los sentidos.
Esta manera particular y esencial de apreciar la realidad es altamente liberadora. Liberadora de la reactividad y su sufrimiento aparejado. Nos establecemos, desde la calma mental, a ser meros testigos de los fenómenos, partiendo por los pensamientos y las sensaciones corporales que engendran. Se hace evidente, que todo ello es transitorio, cambiante y esta es la fundación de la naturaleza toda.
No hay nada fijo, nada a que aferrarse. Algunas cosas, en apariencia duran más. Otras menos. Sin embargo, todo esta sujeto a esta ley universal.
La vivencia de esta ley abre el espacio a la mera consciencia, y la mera consciencia por si misma es paz mental, tranquilidad, contentamiento, alegría interior, y todo ello nace de una sabiduría -es decir- conocimiento desde una experimentación real, no imaginación, en uno mismo.
La meditación en esta verdad trae aparejada el gradual establecimiento de la consciencia, y esto significa, la disminución también gradual, de la reactividad. Nuestros actos naturalmente irán dando paso a acciones deliberadas, con base en una claridad, y por lo tanto, saludables. Ahora sabremos con más certeza, que es saludable y que es perjudicial.
Por supuesto, el proceso de aprendizaje implica tropiezos, errores, metidas de pata, dolor, etc. Abrazar todo ello es parte del camino.
Para mi, en el dolor esta la quintaesencia del amar, al apreciar los pasos dados, y saber que parte es la que duele y apreciar la nueva dimensión de alegría, que aunque en ocasiones se sienta mezclada, es sin embargo más profunda, y más significativa; disfrutemos de nuestros avances, de cada paso, cada nuevo aprendizaje, cada nueva vivencia, que de esta manera estaremos honrando nuestras vidas, en esta experiencia humana.
Gracias por leerme
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Que todas y todos seamos felices
Aarón
