De lo ordinario a lo extraordinario
Una introducción a los satipatthana y a la meditación como camino universal de despertar interior
¿Que son estos satipatthana o establecimeintos de la atención?
Son una vía de auto observación para proteger la mente, conocernos en profundidad y despertar a estados de bienestar. Es otra manera de definir lo que se denomina la meditación de la comprensión y todo lo que conlleva.
Estos cuatro establecimientos son:
Atención en el cuerpo
Atención en las sensaciones corporales
Atención en la mente
Atención en los contenidos de la mente
Cuando hablamos de meditación, es fácil caer en conceptos que por lo demás son insuficientes e incluso errados.
La práctica meditativa, si la comprendemos desde el “insight” o sabiduria que entrega, tiene más de un acercamiento.
No es sólo una técnica o número de técnicas. Es un camino o vía esencialmente vivencial de la que podemos servirnos para iniciar una aventura de autoconocimiento, liberación y despertar interior, o también si les acomoda a algunos, “despertar espiritual”. Es una aventura de posibilidades humanas para alcanzar estados extraordinarios que se encuentran dentro de nuestras posibilidades innatas.
Extra- ordinario es una palabra adecuada. Implica ir más allá (extra) de lo ordinario, de aquello que hemos concebido en la realidad habituada, por herencia socio-cultural y acostumbramiento, a través de conceptos encapsulados en la mente.
Para llegar a lo extraordinario, primero debemos ser capaces de observar el campo de lo ordinario. Desde el campo de lo conocido podemos dar los pasos necesario para ir más allá. En ésto es fundamental disponer de herramientas que efectivamente nos lleven hacia ese destino.
Los denominados cuatro satipatthanas o establecimientos de la atención, son una de esas vías, o más bien, el acercamiento holístico a ella. Además es importante decir que su práctica es algo universal. Veamos por qué:

Consciencia corporal y en las sensaciones: al observar el cuerpo, lo hacemos de diferentes maneras. A grandes rasgos, implica observar el movimiento del cuerpo en cualquier postura, es decir, al estar de pie, al caminar, al estar sentados y al estar recostados; en cualquiera de esas posturas, mantenemos una atención plena corporal, sin juzgar, solo una mera atención de estar en la postura.
Al observar las sensaciones, también permanecemos en mera atención, sin embargo ésta se va haciendo gradual dependiendo del grado de agudeza de la mente para percibir las sensaciones; en la sabiduría meditativa, es decir, aquella experiencia sostenida y evidente que vamos auto experimentando por medio de la práctica, vamos ahondando en los estados de percepción desde lo más burdo, hacia lo más sutil; vamos abriendo la mente a dimensiones más sutiles de la realidad. Eventualmente, al observar el movimiento corporal, lo haremos en conjunto con las sensaciones que surgen y cambian, en todo momento, desde aquellas que son más evidentes como el dolor, a aquellas menos evidentes, como la corriente de energía que fluye constantemente en todo nuestro ser.
En cuanto al tercer y cuarto establecimiento de la atención, que corresponde a la mente y sus contenidos, lo hacemos desde la misma base de mera atención; somos testigos, meros observadores del flujo de pensamientos que vienen y van, sin apegarnos a éstos; es ésta actitud mental de mera presencia o mera consciencia la que por fuerza natural abrirá la capacidad de ir de lo burdo a lo sutil, limpiando el contenido pesado (burdo) y permitiendo el ingreso de las aguas de lo sutil, asociadas a los estados de consciencia más elevados y por énde también a formaciones de pensamientos en sintonía como los cuatro incomensurables (amor-bondad, compasión, alegría altruista, ecuanimidad).
Es importante además ir relacionando estos cuatro satipatthanas entre sí, y esto se hace evidente a quien los practique lo suficiente como para vivenciar esta relación; el cuerpo, las sensaciones, la mente y su contenido no están separados. Al observar uno, estaremos igualmente observando el otro. Podemos sin embargo, iniciar la práctica con la vía que más nos sea natural, profundizar en ella y esto nos ayudará igualmente a profundizar en las demás.
En este camino de auto observación, de la mano de los cuatro satipatthanas, podremos establecernos en la sabiduría de la meditación de manera segura. Hoy más que nunca, necesitamos contrarrestar las fuerzas nocivas que estimulan la mente hacia lo adictivo, y hacia lo destructivo de la paz, y podremos hacerlo al practicar conscientmente con este acercamiento holístico y las herramientas meditativas universales dadas por el sabio de antaño (Gautama el Buda) y que no están adscritas a religión o institución alguna; aquí expongo este conocimeinto sin ismos, porque esencialmente es algo universal practicable por cualquier ser humano que desee experimentar sus beneficios.
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Aarón
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