El Manto Blanco de María
(Editado y actualizado)
María es un símbolo espiritual, una fuerza del Espíritu Divino. Su manto blanco es su energía e influencia protectora.
En la sabiduría antigua se habla de los egrégor, los cuales son una fuerza o energía a nivel mental/espiritual canalizadora de cualidades espirituales capaces de influenciar a nivel particular y colectivo. Existen egrégor para muchas cosas y los seres humanos consciente o inconscientemente los creamos o conectamos con ellos, a través del pensamiento o los estados de consciencia. En el caso de Maria, su egrégor es inmenso y conecta con cualidades espirituales de gran envergadura, de los planos superiores de la consciencia.
Estas cualidades están conectadas a Altos Ángeles que son capaces de obrar su protección y compasión a través de esta fuerza espiritual, o símbolo. María a su vez es el símbolo Cristiano, la Madre de Jesús, uno de los avatares de la humanidad.
Para quienes tenemos Fe en María, y conectamos con Su Presencia, ésta es amorosa, como un bálsamo dulce y a su vez, de enorme radiancia espiritual, de gran poder de Luz. Su influencia es protectora e inspiradora hacia el bien. Su Luz es la Divinidad femenina en su aspecto de Amor Omniradiante y protector, una fuerza espiritual imparable del bien.
El manto blanco de María son las cualidades de pureza, Fe, las buenas intenciones, el bien obrar, la caridad, el rezo, la misericordia y compasión infinita. Estas cualidades son inmensa protección para quien las cultiva, por medio de la devoción y la práctica espiritual.
La honestidad y las buenas intenciones del corazón nos conectan con ella y su manto protector. No significa ser perfectos porque la vida en la tierra no lo es. Es la motivación real y transparente de esculpir las cualidades de bondad, amor, compasión y pureza de espíritu en nosotr@s, siguiendo lo mejor que nos sea posible una vida ética/virtuosa, sencilla y de pensamientos elevados,
El Amor devocional, cuando va de la mano con la acción coherente en los principios espirituales luminosos, facilita la conexión con estos principios, nos hacemos visibles a las potestades de Luz y podemos recibir su Ayuda y Apoyo.
He ahí que cobra relevancia una vida espiritual como algo Real y lejos de lo especulativo. Las dudas se disipan y pasamos de tener Fe, a Dar Fe.
María es un aspecto, o canal por el cual conectamos con la Madre Universal, la Madre de la Luz, el océano primordial de la creación, aquél aspecto de Dios que, como decía anteriormente, es Amor Omniradiante y protección de la Luz.

A veces podemos confundirnos con definiciones acerca de estos temas. No es necesario darle mucha importancia a las definiciones externas o exotéricas. Lo importante es la conexión. La conexión espiritual con la Madre universal es posible a través de una devoción humilde y amorosa. La conexión es frecuencia; nuestros pensamientos son paralelamente vibración, y éstos conectan con aquellos de similar frecuencia.
Por eso es que, en la antigüedad se solía hablar de alquimia. No de elementos físicos, más bien la alquimia interior que es la transformación de nuestros pensamientos y por ende el sentir. Es la transformación, la transmutación de nuestros diferentes vehículos de la consciencia, el cual nuestro cuerpo físico es solo una parte, aquella que interacciona con el mundo físico, o quizás mejor dicho, aquella que interactúa con la contraparte física de una red compenetrada de diferentes esferas vibratorias de la consciencia humana y en donde el cuerpo que conecta con la Divinidad es parte de nosotros.
Poco a poco, por medio del ejercicio de la virtud, de elevar los pensamientos, al desarrollar ciertas cualidades aquí en la tierra, es posible hacer alquimia de nuestro cuerpo físico/emocional, energético y mental, y equiparar los vehículos inferiores de la consciencia con aquellos que ya existen en esferas superiores. El trabajo consiste en ir gradualmente construyendo ese puente. Y para hacerlo, podemos recibir la ayuda de grandes seres, como María.
María es el vehículo de conexión que los Cristianos Católicos pueden conectar con mayor facilidad, sin embargo, no es pre-requisito auto denominarse cristiano para recibir su Luz porque María es la Madre Universal, que en otras épocas descendió con un símbolo o aspecto atingente a determinada cultura o región. En el antiguo Egipto encontramos a Hathor, la Diosa del Amor. En Oriente, podemos encontrar un símbolo de similares características, Kwan Yin, venerada como un Bodhisattva. La característica fundamental de estos grandes Seres es la compasión.
No puedo afirmar con absoluta certeza quien es María, Hathor o Kwan Yin. Lo que sí se con total seguridad, es que su presencia es una realidad. Desde mi infancia he sentido su compañía a modo de sincronías, sueños, y más adelante, cuando comencé a transitar un proceso de auto conocimiento y espiritualidad, sumado especialmente a la meditación, Su Presencia ha sido un bálsamo constante, una realidad, un inmenso apoyo compasivo y una guía.
Para mi, la espiritualidad es algo Vivo, que trasciende rituales y formas particulares de veneración o creencia. No existen fórmulas fijas, creo que cada uno debe encontrar su propio camino. Sin embargo, la vida me ha mostrado cada día con más fuerza que las fuerzas espirituales del bien están allí apoyándonos, sin embargo, eso no quita el hecho que cada uno de nosotros debe hacerse capaz de recibir esa ayuda y guía, ese apoyo. Por medio del propio libre albedrío que es una de las leyes divinas, de Dios dadas a nosotros los seres humanos, por la cual estamos eligiendo constantemente de que manera obramos.
Como he escrito en otros artículos, somos antenas. Somos energía. Nuestros pensamientos y estados de la mente sintonizan con determinadas frecuencias. Estas frecuencias incluyen aquellas superiores. Esto quiere decir que para conectar con fuerza con los seres superiores, debemos hacernos ver y esto se logra con una vida honesta, una vida ética, la cual cambia nuestra manera de concebir la realidad. Abre las puertas a la compasión, al Amor, a la bondad. Independiente que nos sintamos ansiosos, sintamos emociones diversas como la pena, nos sintamos abatidos, nos de rabia, etc. Lo importante es el contenido del corazón, aquello que predomina. Es imperativo ir sacando las espinas de nuestro corazón, que es el odio y cualquier rastro de malevolencia. De esta manera iremos disipando la propia oscuridad y podremos abrirnos a la Luz por ley natural.
Podremos seguir sintiendo emociones disruptivas pero ya no serán lo prevalente; aquello que prevalece debe ser el Amor. Aunque esté mezclado con melancolía, con apegos, con penas. Amar y ser coherentes con nuestros actos en el escenario más importante; nuestro día a día.
Y este escenario, con todas sus dificultades, tomará un significado totalmente diferente. Estará bendecido por el camino de la Luz, y quienes lo presiden; estaremos a Su servicio; al servicio de Dios, de la Madre de la Luz, y de los grandes Maestros de sabiduría; y estaremos en el campo de visión de las huestes angélicas al servicio de la humanidad sufriente y de la evolución del mundo.
¡Gracias por leerme! quisiera compartir contigo algunas novedades.
Para quienes llevan suscritos a este boletín de profundización, estuve un poco ausente por algunas semanas. Decidí seguir publicando al menos 1 vez al mes. En estos momentos estoy desarrollando más contenido y espero compartirlo contigo próximamente en formato libro digital y ofrecerlo por una suma accesible (si te interesa recibir noticias para cuando estén listos, escríbeme para tenerte en una lista especial y avisarte con antelación!!). Espero de ésta manera seguir contribuyendo como un servicio a la Divinidad, y a todas y todos quienes me leen, con un granito de arena a través de estos escritos. Siempre deseando que lo que encuentres aquí te sea de beneficio.
También comentarte que ahora y por tiempo indefinido, sólo estaré compartiendo contenido a través de esta plataforma (substack), Kofi, y YouTube.
Esto me permitirá concentrar y compartir mejor este contenido.
Por último, decidí renovar el nombre de estas publicaciones y Canal de YT a Palabras de Ser.
Como siempre, con los mejores deseos de paz y Amor para ti,
Aarón

