Equilibrio y ecuanimidad
Vivir equilibradamente, ecuánimemente hoy en día no es fácil. Comenzando por el hecho de que en general se promueven y se viven los extremos; emociones a flor de piel, o la negación o escape de éstas.
El punto medio es el equilibrio y no es fácil sentirlo, ya que éste debe ser forjado, como un pilar interior capaz de traernos al ahora, de afirmarnos cual cuerda ante la adversidad, ante la tormenta.
Es precisamente su forja, su establecimiento el que no se educa, no se sabe el cómo ni el donde, y esto es precisamente lo que antiguamente se sabía y promovía a través de enseñanzas prácticas como la meditación.

Justamente lo que hoy conocemos como “mindfulness”, no es más que el ejercicio de la atención en el ahora, tomando uno u otro objeto como ancla; cuando ésta ancla es superficial, y se practica por algunos instantes, aunque Muy positivo, sus raíces son poco profundas; aún la reactividad emocional y el desconocimiento interior es grande y capaz de arrastrarnos en sus vaivenes, junto con la vorágine del mundo.
Cuando éste ejercicio de atención plena se hace focalizado y por tiempos prolongados, podemos efectivamente ir contracorriente y forjar la templanza de carácter, la ecuanimidad, el pilar interior del equilibrio. Es entonces cuando podemos llamarlo contemplación meditativa, y ejercitada y establecida nos ayuda de gran manera a vivir los beneficios del camino medio, y éste camino medio es un propulsor de los estados saludables de la mente, es su soporte.
La mente a su vez está preparada para que surja la natural facultad del Amar, de ser compasivos, de comprender. A su vez, naturalmente disminuye el apego ya que disminuye la sobre identificación que es fuente de tanto sufrimiento.
Incorporar la contemplación meditativa en la vida es fuente de felicidad y paz mental, y autoconocimiento, y también de dejar de escapar y negar la sombra que arrastramos y que antes rehuimos o negamos, porque ésta clama abrirse a la luz, aunque éste proceso duela; lo importante es que desarrollaras herramientas de consciencia interna que lo harán llevadero.
Al final, se trata de dejar que la verdad interna se revele a sí misma.
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Con los mejores deseos,
Aarón
