Espacios seguros
Una reflexión sobre esos lugares especiales que nos dan una sensación de seguridad en tiempos de incertidumbre y fragilidad.
Cuando venía pensando sobre esto (y lo hago cada cierto tiempo), lo hacía en relación a ciertos estímulos que sentimos seguros, porque en efecto, fueron experiencias que alguna vez tuvimos y nos entregaron esa sensación de tranquilidad y seguridad que necesitábamos en un determinado momento y contexto, y hoy aún necesitamos sentir, especialmente en momentos de acentuada incertidumbre. Me refiero a películas, canciones, personas, y escenarios que nos reviven eso que alguna vez en nuestras vidas fue nuestro abrigo y bienestar, nuestro guardián y defensor, nuestro espacio seguro, amable, que reconforta y nos apapacha.
Esta publicación mas que dar una definición, quisiera compartir experiencias, y, si te hace sentido, yo feliz de conocer las tuyas, pues es algo bonito y necesario encontrar esos espacios seguros dentro y fuera nuestro.
Uno de mis lugares seguros por excelencia es Harry Potter. ¡Si!, y en estos momentos que escribo esto, surge una sonrisa en mi rostro, porque soy un fan empedernido de la saga de J.K Rowling desde los 11 años aproximadamente cuando leí el primer libro. Por entonces, iba aún en básica en el colegio y una profesora nos pidió como lectura del ramo leer este primer tomo. Fue una revelación y avivó en mi mente infantil la avidez por la lectura y enriqueció mi mundo interior con magia y posibilidades. De ahí en adelante esperaba con muchas ansias que salieran los siguientes tomos, y bueno, pronto salieron las primeras películas y me hice fan de ellas también jajaja.
Debo confesar que siento un cierto orgullo en afirmar que soy de esos fan iniciales que devoró, en primer lugar, los libros. Las películas por supuesto son parte importante, pero los libros son espectaculares y riquísimos en detalles que se escapan a la pantalla. ¿eres fan de Harry?, coméntame en los comentarios si es así para que seamos amigos instantáneamente jajaja.
Ahora bien, Harry Potter es como mi espacio seguro principal en cuanto a películas o libros se refiere, pero no el único. Otro que va a la par es, (redoble de tambores), El Señor de los Anillos. En mi adolescencia di con esta saga aunque a diferencia de Harry Potter, lo hice a través de las películas a inicios del año 2.000.
De los primeros libros que me leí fueron el hobbit y la saga de los tres libros del Señor de los Anillos, para luego continuar con el espectacular Silmarillion, y otros textos del mundo de Tolkien como los hijos de Hurin, etc.
Estas historias tienen el común denominador de transportarnos a entornos hermosos, de magia y posibilidades. De transitar dificultades, de aprender de ellas, de entablar relaciones de amistad, camaradería, luchar contra enemigos que muchas veces somos nosotros mismos (los personajes luchan con sus propias sombras, que a veces toman la representación de un enemigo concreto).
El Señor de los Anillos posee una riqueza enraizada en la naturaleza con un detalle impresionante. Tolkien fue un amante de la naturaleza toda y lo supo expresar en cada descripción del entorno por el que los personajes transitaban sus aventuras y tribulaciones. Sencillamente una obra maestra.
Las películas conservaron el alma de estas creaciones, obras épicas por excelencia.
He visto tantas veces las pelis, y me he leído otras cuantas veces los libros, que ya no llevo la cuenta. Pero es algo que me hace bien hacer cada cierto tiempo, porque son un ancla a una atemporalidad, los sueños y posibilidades que una vez fueron, y los sueños y posibilidades que podrán ser. Son un espacio seguro para apoyarse, sustentarse, soñar, apreciar y re aprender. Me ayudan a mi regulación emocional en momentos en donde otras herramientas no son suficientes. Me ayudan a aterrizar mi yo actual con quien fuí años atrás. Me permite apreciar-me en una dimensión que fue y la dimensión que es, sin juzgarme, sin análisis ni cuestionamientos. Son lugares que me permiten simplemente ser y disfrutar, sentirme bien y a salvo.
Quise concentrarme en estas dos obras que para mí han tenido un lugar muy importante en mi vida interior. Me han acompañado con sus sensaciones, esperanzas y magia. Y aún hoy, ante la incertidumbre y cambios propios y externos, son pilares inamovibles porque viven en una atemporalidad de ese alguien quien fuí, y que puedo revivir, al volver a escuchar, ver y apreciar, una y otra vez este contenido que me acompaño alguna vez en mi niñez y temprana juventud.
Por supuesto, hay más espacios seguros. Si me pusiera a enumerar y expresar cada uno de ellos esta publicación creo que se alargaría bastante. Esto incluye a personas y lugares físicos, prácticas, etc.
Quizás sea contenido para una parte 2, 3, 4 quien sabe. Lo que sí se es que me gustaría conocer tu sentir sobre este tópico, y si lo deseas, comparte tus experiencias de lugar seguro en los comentarios. ¡Me encantaría leerte!
¿Nos leemos?
Gracias por llegar hasta aquí.
Un abrazo,
Aarón


Muy interesante reflexión y punto de vista amigo. Es cierto que, al leer el texto, la mente viaja buscando esas experiencias (materiales e inmateriales, humanas o animales, sociales e individuales, imaginarias y reales) donde una se ha sentido segura… y para mi tu amistad es una de esas. Así que aprovecho de recordártelo y de agradecerte por compartir tu mundo personal a través de estos escritos de calma.