La gratitud
Vivamos en ella, maravillosa agradecer
Podemos definirla como el sentimiento de estima y profunda consideración del beneficio que se nos ha hecho o querido hacer. A su vez está íntimamente ligado al impulso de corresponder de alguna manera.
La gratitud es un estado mental sublime. Existen virtudes que están asociadas a estados de bienestar, y la gratitud es una de ellas. La tendencia a considerar lo que tenemos, lo que se nos ha dado, las circunstancias favorables, beneficiosas, nos transporta a una vivencia de ese estado elevado de bienestar y sintonizamos con esa realidad.
Ese estado de bienestar , mientras más prolongado sea el tiempo que permanezcamos en el, más beneficioso para nosotros y nuestro entorno.
Cultivar la gratitud en las pequeñas grandes cosas nos traerá un sentimiento de plenitud que inmediatamente nos tranquiliza y reconforta.
La gratitud tiene la fuerza para calmar la mente y erradicar las emociones perjudiciales como la ansiedad, miedo, ira, duda, etc. y a su vez nos eleva a un estado de presencia y de abundancia.
Cuando sea que pensemos en gratitud, nos sentimos satisfechos. Eso no quiere decir que no empleemos esfuerzos en mejorar una situación desfavorable; lo que nos permite, es enfrentar el presente desde la armonía, desde una actitud reconciliadora y de aceptación consciente, llena de optimismo y templanza.
La gratitud nos abre a sintonizar con el abanico de virtudes de bienestar disponibles dentro de nosotros y conectar con esas vibraciones en nuestro entorno.
Eventualmente, al cultivar la gratitud, viviremos una vida plena incluso en circunstancias desfavorables, ya que actúa como un protector poderoso frente a la adversidad. Vivir en un estado de agradecimiento es vivir sonrientes frente a lo recibido, a lo que tenemos y a lo que vendrá, y nos predispone a llamar lo bueno a nuestras vidas.
Para estos tiempos difíciles, cultivar conscientemente esta virtud nos hará protegernos de los estados mentales de sufrimiento (stress, ansiedad, pena, agitación, ira, etc.) que surgen mas fácilmente debido a lo que estamos viviendo como sociedad.
¿Cuándo y como practicarla?
Una buena manera de hacerlo, es en un lugar y momento adecuado que nos permita recordarlo, y nos predisponga a ello. Algunas familias aún conservan la tradición saludable de agradecer antes de cada comida. También puedes hacerlo unos minutos después de alguna práctica de introspección como la meditación.
Durante esos instantes, puedes recordar el techo que te permite estar refugiada y protegida/o, si tienes a tu familia o amistades, agradecer su compañía, agradecer por la comida disponible, el agua para beber, y la bendición de estar vivo.
Se creativo/a, piensa y siente aquello que más fácilmente te genere estar agradecido en ese momento y menciónalo mentalmente o verbalmente, imagínelo, imprégnate en ello.
La gratitud es una virtud que al tenerla integrada en mi vida me ha dado enormes beneficios internos y externos.
Lo más valioso, es que te hace crecer en el amor, ya que al agradecer estas abriendo tu Ser a Valorar lo que se te ha dado; haz abierto tu Ser a recibir; y haz abierto tu Ser a Dar, por virtud de querer retribuir en consideración por el gesto. La gratitud te abre a desear el bien a los demás, al sentimiento de ser generoso, que los demás también puedan tener lo que tu tienes y es así que esa energía mental se impregna en todo tu ser, pudiendo gradualmente vivir mas y mas en un estado de bienestar, amor, empatía, compasión y generosidad.
Haz de la gratitud una practica consciente incorporándola a diario en tu vida y verás ante ti sus enormes beneficios, para ti y todas tus relaciones.

