La meditación nos conecta con el corazón
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La meditación nos conecta con el corazón
Cuando se establece el silencio de la contemplación, aunque sea por unos instantes, conectamos con el centro del latido y la energía que unifica y que sana dentro nuestro, comenzando un proceso de re conexión, limpieza y transformación interna.
Esto es un hecho que podemos ir corroborando paulatinamente a medida que nos damos el tiempo al acto de practicar esta conexión.
¿Que significa específicamente esto?
Normalmente el ritmo de vida está orientado hacia los deseos. Estos son el móvil que caracteriza nuestro diario vivir. El deseo sin embargo tiene un abanico de dimensiones, y la característica de aquellos a los que nuestra atención está orientado suelen ser de naturaleza volátil (distracción) y por lo tanto nos alejan de nosotros mismos.
Tomemos un ejemplo: desear e imaginar estar en otro lugar.
El mero hecho de querer estar en otro espacio, tiempo y lugar nos saca de la presencia del ahora. Este deseo suele ir más allá de una sana proyección, como aquel asociado a un proyecto de vida o aspiración específica; el deseo toma un lugar tan acentuado que ocurre un quiebre en nuestro equilibrio psicoemocional dando lugar a la ansiedad (involuntariamente la mente quiere y se va imaginativamente a ese lugar y rechaza el hecho de aún no estar allí y estar en este otro lugar), o a la depresión (al no cumplir el deseo de estar en ese lugar, nos decaímos, sentimos tristeza y luego eso da paso a la impotencia y así a una vorágine perjudicial que nos mantiene en una posible acumulación de estados de animo decaídos constituyendo eventualmente un estado depresivo). Ojo que esto es sólo un ejemplo. La ansiedad y depresión pueden desarrollarse por muchas más causas, y es aconsejable tratarse profesionalmente.
Si nuestra mente permanece en el deseo, en la proyección del hipotético futuro imaginado, en la proyección de revivir la estadía en un lugar deseado, e imaginar los instantes y vivencias que haríamos en tal lugar, llegando al punto de sacarnos del ahora, entonces tenemos un problema y nos hemos desconectado con el corazón y su inteligencia intuitiva.
El presente está preñado de posibilidades. Posibilidades latentes. Desde la presencia, podemos ir desenmascarando y destrabando las dudas y obrar con una claridad mayor.
Esto es la conexión que permite la meditación como vía contemplativa del ahora y su sabiduría en movimiento y cambio, que es la característica del mundo en que vivimos; todo cambia, todo se transforma y los actos de voluntad son la semilla de los estados de la mente. He aquí la transcendental importancia de cultivar estados saludables de atención plena y meditación capaces de traernos al ahora y obrar con claridad. Incluso si nos traemos sólo unos instantes, el torbellino del deseo disminuye considerablemente, y junto a ello, los beneficios de un accionar beneficioso, desde la pausa y la comprensión.
La naturaleza del desear elevado;
Anteriormente hacía referencia al desear exacerbado (en agitación) que trae estados perjudícales de ansiedad y depresión, donde la duda y la impulsividad son característicos.
Sin embargo, existe el desear desde la conexión con el corazón, aquel que viene como un rayo de inspiración desde espacios elevados de la consciencia.
Su característica es un sentido de certeza, junto con una calma interna, y una motivación clara. La comunicación entre lo que deseamos y lo que obramos se encuentra en armonía y también desde lo ético/valorico.
No es fácil lograr que estos aspectos permanezcan en armonía. Muchas veces hay ruido interno interponiéndose, en la forma de miedos, creencias limitantes, dudas y otros aspectos de la mente no cohesionada. Es en este sentido que la práctica meditativa/contemplativa nos ayuda a volver al tan necesario equilibrio interno, a fin de volver al espacio de conexión y por ende, a la claridad y a la motivación.
Somos seres creativos. La creatividad es un aspecto elevado de la mente y es algo que llevamos todas y todos en nosotros.
Es importante recalcar que la ética discernidora es una facultad que también llevamos dentro y se desarrolla desde la coherencia interna y una conexión clara con aquella parte elevada de la que somos parte o que está dentro nuestro.
La ética como mapa de guía nos orienta a desarrollar la creatividad de nuestras acciones en este mundo de manera saludable para beneficio propio y de los demás.
Todos estos aspectos saludables de desarrollan, cultivan y manifiestan desde una mente clara y equilibrada; es por esto que, volviendo al inicio, es tan importante “darnos el tiempo al acto de practicar esta conexión.”
Es por esto que disponer de herramientas que nos ayuden con este propósito es importante, y es aquí donde una herramienta trascendental que efectivamente nos ayuda, es la meditación/contemplación.
Dedicarle unos minutos al día trae enormes beneficios. Sea que lo hagamos una vez en la mañana o en la noche o durante ambas jornadas, nuestra mente comenzará con mayor claridad y auto conocimiento. Al terminar el día podemos ir a descansar con la mente más despejada y comprensiva, donde se aprecian con amplitud las circunstancias, decisiones y vivencias experimentadas durante la jornada.
Ejercicio práctico
Regálate cada día unos minutos para observar tu respiración; ya sea en tu habitación u otro lugar tranquilo. Siéntate unos minutos con la espalda y cuello erguidos. Luego procede a cerrar suavemente tus ojos y orienta toda tu atención a la entrada de las fosas nasales. Observa desde el sentir, cada inhalación tal cual entra y cada exhalación tal cual sale. No intentes controlar el proceso. Continúa de esta manera por cinco a diez minutos cada mañana y cinco a diez minutos por la tarde noche.
Durante el día, al estar en una fila, o en la micro, o en un lugar que debas esperar, con los ojos abiertos, siente y observa tu respiración natural. Unos minutos de atención plena en cada inhalación y exhalación, sea ésta suave o más fuerte, como naturalmente se presente.
Durante la semana, si lo deseas, anota en un diario o cuaderno de notas como te has sentido después de cada práctica o que cambios has observado en ti en el tiempo.
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