La tarde dio un respiro (poema)
La tarde dio un respiro.
Entre tormentas, la calma de un umbral.
Remanso caminar, las olas acarician mis manos y mi rostro lavar.
El cuerpo tiene su propio pasar, y solo sé que el cansancio exige reposar.
Mi corazón volvió a sentir tu mirar. Treta nueva, vieja herida he de auto realizar.
La sensación es antigua y mi memoria recuerda su transitar, entre montes y valles de sangre, piel y pesar.
Cuan amargo es caer en la espiral de aquella atracción tenaz; subyuga el sentimiento y somete la atención a su brújula perspicaz.
Algunos eligen permanecer locos, de esos que son osados. Pocos se aventuran a encarnar el sentimiento y hacerlo gestar en este mundo desde el obrar, desde la palabra cordial, desde la acción incierta, hacia un abismo de desgarro sufrimiento, o hacia un cielo de éxtasis y arrobamiento.
Pues ser osado es lanzarse a lo desconocido, sabiendo solo que te lanzaste, y lo demás que el destino elija sus cartas, pues tu ya has elegido las tuyas.

