Los 3 filtros de Sócrates
Para llevar una vida más armoniosa
Cuenta la historia que en una ocasión, un discípulo de Sócrates se acerco al sabio, y le dijo;
“Maestro, ¡no sabe de lo que acabo de enterarme!.
En eso, Sócrates lo interrumpe y le dice, “¡Espera, espera!. Eso que me dirás, ¿lo has pasado por los tres filtros?.
¿Cuales tres filtros?, le pregunta el discípulo.
Sócrates le responde; el primer filtro es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que vas a contar es cierto?
El discípulo reflexiona un momento, a lo que a continuación le responde que no. “se lo oí mencionar a unas personas.”
S: El segundo filtro es la bondad; ¿es bueno para alguien eso que vas a contar?.
D: No.. de hecho al contrario..
S: El tercer filtro es la necesidad. ¿Es necesario que yo sepa eso que vas a contarme?.
D: La verdad que no.
Entonces, le dice Sócrates, si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, mejor olvidémoslo.
Estos tres filtros son una verdadera guía ética que se sustenta en una auto observación continua de nuestra palabra. Y esta ética es tan importante para una sana convivencia y relacionarnos de manera armoniosa. A continuación apuntaré a algunos aspectos importantes desde la perspectiva del auto conocimiento meditativo;
Lo que decimos, afecta: todos nuestros actos tienen algún impacto. Específicamente refiriéndonos a la palabras hablada y escrita, a la comunicación, podemos influir positivamente, es decir, crear bienestar, armonía y un espacio de cordialidad, respeto, bondad en nuestro entorno, o podemos llegar a crear resentimiento, ira, dolor, odio, etc. En un sentido amplio, dependerá de la fuerza con que decimos lo que decimos, la autenticidad, que es energía, sin embargo, en cierta medida también influye el historial psicoemocional del individuo o grupo de individuos, donde hay cosas más allá de nosotros, y de la intencionalidad. Lo importante es conocer lo que queremos comunicar previo a ejercer la palabra , es decir, la motivación detrás. Esto en la sabiduría antigua es karma (una de sus dimensiones y la principal).
Considerando lo anterior, el primer filtro, el de la verdad, es fundamental. Que lo que digamos, sea verdadero. Hablar con la verdad es convertirnos en la verdad, y con ella, en seres respetados y apreciados por la sociedad. Más importante aún, permanecemos con la mente en paz; esto último es esencial para vivir plenamente en la vida, y conectar con aquello que es trascendente.
La bondad es el bálsamo que reúne lo disperso y que sana las discordias. La bondad, el amor, es la consciencia hermosa que anhelamos desde lo mas profundo de nuestro ser, y al verla nos sentimos atraidos/as, cual abeja siente el dulzor de una bella flor. La bondad atrae la belleza y repele la fealdad. La bondad invita todo lo bueno y ahuyenta lo malo. La bondad despierta desde el núcleo de nuestros corazones, donde se encuentra el vínculo a lo divino, por lo tanto, si lo que decimos viene con bondad, con amor, todo será bueno. Es un filtro maravilloso a considerar siempre.
La necesidad, puede ser algo que necesitemos escuchar, incluso si es algo difícil. En ese sentido, será algo bueno, puesto que nos es útil saberlo. La utilidad de lo que decimos es una vara de medir importante en el empleo de la palabra. Procurar prestarle atención a esto nos beneficiara a nosotros y a los demás.
Contemplando estos tres filtros, podemos evitarnos muchos problemas, que nacen del discurso o discursos irreflexivos, poco amables, que provienen de una motivación insana, del chisme y lo vacío; nada de esto nos ayudará a ser felices y solo alimenta a la mente escapista y ociosa, e incluso a la mente perversa y perjudicial.
Considerar estos tres filtros, nos elevará a lo mejor que hay en nosotros, y promoverá lo mejor que hay en los demás; esto en el mundo en que vivimos, es un ideal, una necesidad.
Que la verdad, la bondad, y la utilidad de lo que es bueno y necesario, nos acompañe en cada palabra.
¡Gracias por llegar hasta aquí!
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Muy bueno, necesario