¿Por qué cerré instagram?
Parte 2. Cierre definitivo
A principios de Julio del presente año 2025 ocurrió un suceso. Culminó el “tiempo reglamentario” que impone la plataforma de meta para borrar definitivamente Instagram. ¿Y cómo llegué a esto?; veamos un recuento y algunas reflexiones que te adelanto, tuvieron de agridulce y al final la desición fue… te lo cuento abajo al último.. jaja.
Hace un año casi exacto, el 3 de agosto del 2024, publiqué lo que fue la primera parte de esta “saga”, de por qué cerré Instagram. Entonces si, había cerrado mi cuenta personal en modo suspensión por aproximadamente 3 meses, y lo más relevante, había borrado mi cuenta pública la cual tuve activa por algunos años, y que creé cuando partió la pandemia, a modo de compartir contenido sobre meditación, espiritualidad y crecimiento interior. Las razones del cierre definitivo las explico en esa publicación (Que dejo a continuación por si no la has leído)
Y también profundizo en los pro y contras de un cierre temporal, en mi caso de mi cuenta personal.
Para el caso actual, me nace compartir que en efecto, re abrí mi cuenta personal después de esa ventana de 3 meses, es decir, la cuenta con la que solo compartía con gente que conocía, algunas amistades, y justamente mantenía una comunicación mas cercana con ellos/as dentro de lo que se podría denominar “cercano” dentro de estas plataformas. Una de las grandes críticas que he sostenido respecto a Instagram y plataformas similares es que son una “ilusión” de cercanía. Lo que hacemos en general es visualizar lo que otros comparten, sea en historias o publicaciones, y caemos en la mecánica de “los me gusta”, sin embargo en realidad no existe una comunicación o cercanía real. Estas plataformas desdibujan lo que es un interés genuino por el otro, y más bien nos alejan del contacto humano cercano, del contacto genuino que bien pudiera ser difícil en otras circunstancias, pero estoy convencido que la “cercanía” que entregan las redes sociales es una falacia de ésta, pues aunque compartas fotos, videos, o mensajes, muchas veces todo queda en “vistos”, y “corazones” vacíos, que no tienden un puente concreto, no así como una mirada honesta, un abrazo, o una escucha activa en donde no es solo texto, o foto, si no donde escuchamos con todos los sentidos, y el o la otra nos habla con todos sus sentidos, en presencialidad compartida.
Entonces, también pudiéramos enumerar cosas buenas de estas plataformas, pero para mí representan algo más negativo que positivo. Como decía, son una ilusión de cercanía; mezclan esa necesidad de contacto social con la explotación de nuestra atención mediante el refuerzo intermitente de nuestros intereses, imponiéndonos contenido no solicitado interminable; nos crean una ilusión de valorización social, por medio de interacciones anónimas, detrás de algoritmos que operan como verdaderas dictaduras que nos mantienen en una ilusión de elección.
La mecánica de cómo operan estas plataformas para mi son algo insidioso y perverso, pues mezclan nuestras genuinas necesidades humanas de cercanía y valoración con una explotación obscena de nuestra atención y una falsa aprobación social, y una virtualización de la cercanía en función de lo que un algoritmo dicte. Y con el paso del tiempo esta mecánica se ha profundizado a niveles preocupantes, enfermizos. Para mi, los pros quedaban cortos comparativamente con los contras, y en esa consideración decidí después de varios pausas y vueltas, también eliminar mi cuenta privada de Instagram.
Hasta ahora a modo de conclusión te comparto que;
Siento un alivio. Mi cerebro ya no siente esa necesidad de tomar el celular y mirar el feed de las rrss. No al menos como antes. Si bien nunca fui ávido en esto, reconozco que muchísimas veces me veía de manera inconsciente tomando y mirando el celular. Ahora es como haber soltado las cadenas que secuestraban una parte de mi atención la cual volvía una y otra vez a mirar el aparatito llamado celular. Ya no.
Disminuyó considerablemente mi tiempo en pantalla. Es impresionante el tiempo que estas plataformas consumen. Nuestro tiempo de VIDA, tiempo que no volverá. Que no te engañen pretendiendo ofrecerte información “útil” sin fin. Ésta la puedes conseguir en formatos amigables con tu atención desde otras fuentes, y estarás libre de esa “necesidad” de scrollear.
No te perderás de tus amistades o cercanos. Algo que sostengo desde hace tiempo es que aquellos que realmente quieren saber de ti, estar contigo, te buscarán, y viceversa. Existen múltiples maneras que no necesitan de una “red social” ilusoria para estar cerca y saber de los unos a los otros. Partiendo por el contacto real, el estar en compañía, mirarnos a los ojos, compartirnos en presencia. Es lo más nutritivo, aún lo es. También escribirnos por mensajería, llamarnos por videollamada, etc. Siempre es posible enviarnos un mensajito, un audio, un video, una llamada que demuestre un interés real, directo, sin la ilusión del “like”, del buscar pantalla, etc, solo el saber genuino de la otra persona, donde el amor, el cariño, reinan.
Haber eliminado mis redes sociales, para mí, fue un desafío y un aprendizaje. Un desafío porque éstas son hoy en día omnipresentes. Se ha creado una “necesidad” de tener esa presencia digital, y si no, como si valieras menos. Esto no puede ser más equivoco. Como ser humano, eres Muy valioso/a y eso no depende de la ilusión de tal o cual perfil de “red social”.
Y ha sido un aprendizaje, porque me he visto sortear varias vallas, obstáculos, dudas, para llegar al punto de decir —No más—.
¿Y te digo algo con total sinceridad?
Ha sido la mejor elección.
Cuéntame tu sentir sobre este tema. ¿Resuenas de alguna manera?. ¿Que son para ti las rrss?, ¿cómo te hacen sentir?.
Que en estos tiempos de exceso de información, apariencias e incertidumbres, encuentres la certeza interior, la información justa y veraz, y todo lo que sea genuino.
Con los mejores deseos y un abrazo fraterno,
Aarón

A mí me ocurrió lo mismo, todo se quedaba en lo superficial. Y ahí no es. Gracias por tu perspectiva, tan real.🙌