¿Por qué meditar? parte 2
Sobre la ecuanimidad, las sensaciones, lo desagradable, y la auto observación
Recuerdo que cuando comencé a dar pasos en la meditación, sentí que “había llegado a casa.” Una sensación muy íntima, una certeza, de estar aprendiendo y practicando algo que necesitaba y que me hacía profundo sentido, pero más que todo eso, me hacía muy bien.
La práctica meditativa me entrego la capacidad de la ecuanimidad, es decir, la capacidad de permanecer en equilibrio frente a los altibajos de la vida. Especialmente aquellos que surgen a raíz de los desequilibrios psico-emocionales. Por entonces aún padecía una depresión que me afectaba mucho en mi cotidiano vivir y habiendo hecho mi primer retiro, pude constatar vívidamente, y no por conceptos, la calidad de mis pensamientos, el nivel de distracción de mi mente, y las consecuencias a nivel corporal que las emociones o el estado de consciencia me hacía sentir. El cuerpo hablaba a gritos con dolor, con pesar, con somnolencia, desgano, tensión, etc.
Es esta constatación, que no es agradable al principio, la que se hace Muy necesaria de integrar. Es el hacer contacto con el propio cuerpo a nivel de las sensaciones, y la capacidad de auto observar los pensamientos, tal como vienen y se van, sin juzgar, como meros observadores de unos sucesos en cadena que están íntimamente vinculados (sensación corporal, pensamiento, sensación mental, percepción, deseo/avidez o rechazo, odio).
La dinámica de reaccionar ciegamente es la que es perjudicial y, tristemente decir, la costumbre, y yo lo pude constatar en mi experiencia directa con una desagradable auto realización, por que, ¿a quien le agrada sentir lo degradable en si mismo?, creo que podemos concordar tu y yo que es mas fácil evadir y someter lo desagradable mediante la infinidad de distractores que están a nuestra disposición. Sin embargo, me di cuenta que esos distractores no son la solución, y que la causa raíz, el dolor, sigue allí como un volcán activo. Algunos argumentarán que es como un volcán dormido. Sin embargo, es algo activo, porque la pereza, el desgano, la ira, la depresión, la angustia, la confusión, no es algo que se vaya, es algo que esta siempre presente, y grita más fuerte mientras no lidiemos con ello, no desde el combate o la negación, si no desde la mera aceptación y dejar que el sentir se manifieste tal como es.
En ese sentido, la práctica meditativa de Vipassana, el Insight de observar y sentir, percibir el cuerpo y sus sensaciones, entrega la capacidad de abrir los ojos al lenguaje del cuerpo, que es a su vez el de la mente, el de aquella energía sin resolver, aquellos dolores postergados, que desean sanar, desean liberarse.
La quinta esencia de este proceso es el auto realizar que toda sensación es transitoria, impermanente. Esta realización es la llave que permite bajar el apego al dolor, (¿cómo?!!), pues sí, la costumbre de la mente es reaccionar, y en base a lo que conoce, por lo que desarrollamos apego a los estados perjudiciales de la mente y cuerpo, al dolor. Con la práctica de la auto observación de nuestras emociones, con volver nuestra atención al sentir del cuerpo y sus sensaciones, y sin identificarnos con ellas, ocurre la “magia”. El mecanismo de reacción de la mente se detiene y los dolores mentales/corporales se desanudan, pudiendo por fin entrar en una dinámica de sanación propia de nuestro ser.
Por supuesto, esto no es algo que ocurra de manera absoluta y súbita, pero sí, ocurre y de manera insospechada comenzamos a ser más felices, a sentir atisbos de calma, de sosiego, de paz. Conforme integramos la práctica meditativa más y más, mayores los beneficios, pues se trata de incorporar esta auto observación que es sabiduría orgánica (no libresca), en nuestro diario vivir, disminuyendo así la cantidad de tiempo de estar reaccionando ciegamente a los estados perjudiciales de la mente. Se abre ante nuestra vida, la vivencia de estados beneficiosos de la consciencia, y éstos iran estableciéndose más y más, conforme practiquemos la autoconciencia en la cotidianidad.
¡Gracias por llegar hasta aquí!
¿Te interesa este tema?, déjame tus impresiones en los comentarios, así puedo saber si profundizar en otros aspectos puntuales sobre meditar, y temas asociados a ésta, como el conocimiento propio, las dificultades, etc.
Un abrazo,
Aarón


