Semillas y Karma: nuestras acciones a nivel físico, psicológico y metafísico
En la naturaleza podemos encontrar patrones que se repiten a nivel global, y de los cuales, si les ponemos atención, podemos aprender mucho. Uno de estos aspectos es la propagación de las semillas, su germinación, crecimiento y eventualmente los frutos que la planta de.
En lo humano podemos ver un poderoso símil; nuestras acciones traen consigo consecuencias, buenas o malas. El tiempo de maduración depende factores físicos y psicológicos (condiciones favorables) y metafísicos.
Aquí explicaré algunos de ellos para tener en consideración y cultivar la auto reflexión.
Desde la antigüedad, la idea de la retribución de nuestras acciones se explica en pasajes de textos antiguos, a razón de considerar sus implicancias. En la Biblia por ejemplo, podemos leer:
El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra en abundancia, en abundancia también segará. Corintios 9:6
Este pasaje, de manera subsecuente hace alusión al corazón, donde se invita a dar de manera alegre, no por necesidad ni con tristeza. Habla en esencia, acerca de la motivación detrás, y en donde Dios recompensa a quién da genuinamente (desde el corazón).
Desde otra tradición antigua, la Budista, encontramos el concepto de karma. El karma es la ley de compensación. Todo vuelve, eventualmente, en calidad y proporcionalidad al acto volitivo. Existe también el concepto de acción y reacción, causa y efecto, el cual analiza racionalmente un proceso mental que se desenvuelve hasta la acción concreta y que trae consecuencias, y a su vez, éstas traen consigo la causa de nuevas acciones y/o reacciones.
Profundizando un poco más sobre los mecanismos teóricos del karma
Desde la perspectiva de la sabiduría antigua, donde el karma es un concepto transversal, aunque con matices, podemos comprender que los actos realizados tienen consecuencias. Éstas se desarrollan a un nivel físico y tangible, a nivel psicológico y a nivel metafísico. Aquí esbozaré a grandes rasgos estos tres aspectos (y espero profundizar gradualmente en esta serie de publicaciones mas adelante).
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A nivel físico: es lo que podemos efectivamente ver. Es lo que podríamos denominar, la parte mas evidente. Lo que decimos a nivel de la palabra y lo que hacemos a nivel de obra ( y lo que otros dicen y hacen), podemos comprenderlo, dimensionarlo, juzgarlo, valorarlo, etc. Dentro de este nivel, las distintas sociedades han ordenado sus reglas y directrices de comportamiento, donde predominan unas u otras leyes con el fin de controlar las acciones humanas que pueden ir desde lo provechoso a lo perjudicial.
A nivel psicológico: las acciones psicológicas son las mas importantes a mi entender, y hoy en día existe una valoración más amplia al respecto. No son tangibles y evidentes como las acciones concretas, sin embargo es el área en donde se gestan éstas acciones. Es en lo psicológico en donde se siembra la semilla, se riega la planta y crece el árbol, y eventualmente da sus frutos, particularmente en lo que respecta a la motivación. De los estados de la mente surge la motivación o volición mental, que a su vez esta permeada por las emociones y/o sentimientos, y éstos al tener suficiente fuerza se transforman en actos de palabra y físicos. Condicionan nuestro estilo de vida, las tendencias, decisiones, identidad, etc.
A nivel metafísico: esta área es más sutil y preferiblemente es mejor tomarla desde lo teórico. A menos que se profundice por medio de prácticas contemplativas, o un análisis profundo multidimensional, es difícil dar certezas sobre esta área. La sabiduría antigua nos propone diferentes acercamientos, algunos se basan en lo solicitud de creer, y otros son derechamente una invitación a analizar. En este último se puede dar el conocimiento por inferencia y conclusiones lógicas. En la creencia se sustenta la Fe en la autoridad que manifiesta tal o cual declaración, sea ésta religiosa, carismática, devocional, etc.
Algunas claves sobre el karma:
Existe el karma: todas nuestras acciones tienen consecuencias, y regresarán a nosotros en algún momento: los eruditos de la teosofía, y algunos monjes sabios budistas, y textos denominados sagrados, determinan que el karma es algo extremadamente intrincado y complejo, y que solo alguien muy desarrollado espiritualmente puede acceder de manera parcial o total a su cognición directa. Sobre esto último, se afirma acerca de los registros akashicos (no los registros que muchos hoy en día se dicen leer por medio de una “canalización”), sino mas bien, al campo de la mente sutil y elevada donde se encuentra almacenado y disponible todo el conocimiento, y donde el sabio o vidente puede sintonizar con el. Mecanismos como tener una mente muy pura son requisitos que se mencionan, ya que ésta al estar libre de las contaminaciones (traumas, emociones disruptivas, avidez), ésta se libera y naturalmente le es posible acceder a una consciencia mas “elevada” donde lo anterior es posible. Además se plantea el desarrollo de centros sutiles de percepción que todos disponemos pero que en la mayoría están dormidos.
El karma se le denomina como la fuerza volitiva o motivacional que es capaz de impulsarnos de nacimiento en nacimiento a través del samsara (ciclo interminable de nacimientos y muerte). Esta energía se almacena en la mente (entendida como energía, y en donde el cuerpo físico y el cerebro es solo una parte, un medio o habitáculo de manifestación en el mundo material).
Es importante recalcar que lo metafísico, lo psicológico y lo físico no están separados; están interrelacionados y son interdependientes. Nuestros actos físicos y de palabra son producto del estado de la mente, y ésta a su vez, es parte esencial de lo metafísico, es decir, de nuestro karma pasado (sea éste provechoso o perjudicial), y del potencial futuro, anclado en nuestras acciones presentes (sean provechosas o perjudiciales). En el presente se encuentra la semilla potencial desde lo psicológico y físico-concreto para cambiar el rumbo nuestro y también el de nuestro entorno.
Es por esto que, desde una perspectiva metafísica, pero a su vez eminentemente práctica (psicológico y de obra), es esencial concebir el desarrollo humano como algo integral en donde nos eduquemos para ser seres éticos y bondadosos, y trabajemos en erradicar las tendencias perjudiciales de la mente; como una balanza, (representada en el libro de la vida y de la muerte Egipcio), una vez expire nuestra existencia humana, todo lo cultivado y latente en nuestra mente/corazón será medido, no simbólicamente por un juez, si no por el peso vibratorio; esto será el trampolín que determinará nuestro siguiente nacimiento (ó si algún día, gracias a nuestra perseverancia y trabajo, logramos entrar en un estado de liberación de las cadenas del devenir, que en la tradición budista se le denomina Nirvana o iluminación (liberación).

Muchas enseñanzas espirituales sustentan el valor de vivir éticamente y el progreso en consideración de estos aspectos psicologico-metafísicos (y otros muchos), en contraste a la tendencia materialista del mundo de hoy.
Hay más de un ángulo en el cual esto se puede analizar, sin embargo, a manera de apuntar al tema central de esta publicación, que es la naturaleza y consecuencias de nuestras acciones, podemos decir, que existen dimensiones para abordarlas y que dependerá de cada individuo cual dimensión tomará para su propia evolución; a su vez, será esta elección determinante en la constitución del tipo de sociedad que nos toca vivir, ya que ésta no es mas que el cumulo o sumatoria de la tendencia mental de cada individuo, y sus valores intrínsecos.
A modo de conclusión, puedo decir que es importante abrirnos a la indagación consciente de nuestra naturaleza profunda. Mientras mas personas así lo hagan más individuos surgirán capaces de darnos pistas y corroborar desde la vivencia lo importante de los aspectos psicológicos del Ser -y además-, se irán abriendo avenidas de real corroboración y sustento colectivo en lo metafísico. Eventualmente podremos ordenar la sociedad en función de una aspiración transversal hacia lo divino, que es lo que desde la sabiduría antigua, es nuestro origen y destino.
Mientras, sigamos profundizando en lo psicológico, avancemos en sanarnos y a su vez, compartirnos desde nuestros pasos, en la construcción de una sociedad mas amable, generosa, y consciente.
Nuestros actos importan; son semillas. Cada pensamiento lo es. Cada palabra aún más. Cada acción física aún más. Que lo que sembremos a nivel psicológico y de obra, sea saludable, para nuestro bien y el de tod@s.
Hoy que envío esta publicación es un día especial para mí. ¡¡¡Es mi cumpleaños!!!. Una de las cosas que le dan sentido a mi vida es poder compartir este contenido con todas y todos quienes así resuenan o les sirva. Si tu eres ese lector/a te agradezco por estar aquí. Para mi eres importante.
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