Tres aspectos importantes sobre la calma mental
1. No surge del pensarlo. No es algo que se decida con la voluntad o por capricho. La mente tiene un stock de estados que pueden surgir del subconsciente hacia la superficie de la mente y sentirse en el cuerpo en uno u otro momento del día y permanecer por una cantidad de tiempo específico, y esto último depende de cada individuo y su almacenaje psico-reactivo, la identificación con el estado emocional, el disponer o no de herramientas de auto observación que permitan una comprensión real de lo que se esta viviendo, y a raíz de esa comprensión, permitir que la naturaleza obre su sabiduría en nosotros.
2. Los estados psicoemocionales de agitación que son característicos a la vida veloz del mundo moderno son un impedimento para experimentar una real calma interior, y por lo tanto sentir en el cuerpo este estado de la mente.Esta agitación viene de la excesiva tendencia hacia lo externo, hacia el llevar la atención hacia afuera de nosotros, y al mismo tiempo, la poca o nula capacidad de sentirnos, de poner atención a lo que nos sucede a nivel de las emociones, sentimientos y pensamientos, en el ahora.

Esta capacidad de auto observación no nos la entrega un libro, no es algo intelectual, es un ejercicio de la mente a través del contacto con el cuerpo y sus sensaciones. Cada uno debe ser capaz de entrenar la atención para sentir, y desde el sentir, comprender. Es precisamente la desconexión con el sentir, y la falta de comprensión propia, lo que duele. La marea de ansiedad a nivel general viene de no ser capaces de volver al cuerpo y por ende a la mente y a las emociones y permitirnos sentirlas sin matices, sin control, sin la negación.
3. La calma mental y por ende, corporal, viene de la mera presencia. Y la mera presencia, si nunca se ha experimentado antes, puede ser abrumadora. La parte de la mente exacerbada hacia la reacción y la negación quiere constantemente escapar. Es preciso cesar esa huida constante de nosotros mismos y darnos más y más espacios de conexión, la conexión contigo, tu cuerpo, tu sentir, tus emociones. Dejar que la naturaleza a través del cuerpo te indique lo que sucede. Eventualmente la marea de la agitación irá disminuyendo, conforme nos permitamos adentrarnos en la mera presencia. Y así, paso a paso, podremos experimentar algo que siempre estuvo, un estado de paz nacido de una profunda conexión contigo mism@.
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